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Fallece en Nueva York el artista que hizo navegar una navaja suiza gigante por el Arsenale de Venecia

Adiós al artista pop Claes Oldenburg

El artista pop estadounidense de origen sueco Claes Thure Oldenburg (Estocolmo, 1929-Nueva York, 2022), famoso por sus esculturas a tamaño gigante que representaban objetos cotidianos, falleció este pasado lunes en su casa de Manhattan a los 93 años. Las causas de su fallecimiento han sido las complicaciones derivadas de las lesiones internas producidas por una desafortunada caída doméstica acaecida hace cerca de un mes. 

Junto con Andy Warhol y Roy Lichtenstein, Claes Oldenburg fue uno de los representantes más importantes del arte pop de los Estados Unidos, país en el que se instaló su familia en los años treinta del pasado siglo. Claes era hijo de Sigrid Elisabeth Lindforss y Gosta Oldenburg, cónsul general de Suecia y decano del cuerpo consular en Chicago hasta su jubilación en 1959.

Entre las numerosas obras de arte público –fundamentalmente, esculturas de objetos cotidianos representados a escala gigantesca, tales como pinzas de la ropa, volantes de bádminton, palas de jardinería o cerillas, como las que instaló en enero de 1992, con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona, en el cruce de la Avenida Cardenal Vidal y Barraquer y la calle del Padre Mariana, en el barcelonés Parque del Vall d’Hebron– que realizó el artista destaca la titulada “Knife Ship 1” (barco-navaja 1) realizada con la colaboración de su segunda esposa, la escultora neerlandesa Coosje van Bruggen (Groninga, 1942-Los Ángeles, 2009), con quien se casó en 1977, y el arquitecto Frank Gehry.

La escultura representa una típica navaja suiza de 2,3 x 3,2 x 12,3 m, cerrada, que alcanza, abierta, los 25,2 m de largo (con las hojas de las cuchillas) y 9,7 m de alto (con el sacacorchos desplegado). La principal peculiaridad de esta escultura es que funciona como una embarcación, con un motor que mueve ocho remos (cuatro a cada lado del “barco-navaja”).

La idea inicial de la escultura, que no llegó a concretarse, era crear un monumento público para la ciudad de Basilea. Seguidamente, la idea se modificó para atender la solicitud del comisario artístico Germano Celant que había recibido el encargo de la Bienal de Venecia de preparar una exposición sobre la relación entre el arte y la performance para su edición de 1984. Celant invitó a Gehry y al matrimonio Oldenburg-Van Bruggen a realizar un proyecto para Venecia, pero, una vez más, la exposición tampoco se realizó.

Sin embargo, la idea ya sí se había desarrollado completamente y los artistas y el arquitecto pudieron presentarla al año siguiente, en septiembre de 1985, en las aguas del Arsenale de Venecia, como una performance teatral titulada “Il Corso del Coltello” (el rumbo de la navaja), que narraba las absurdas actividades de personajes tan pintorescos como el Dr. Coltello –el propio Oldenburg, interpretando a un vendedor de recuerdos turísticos con la secreta ambición de ser pintor–, Georgia Sandbag –una antigua agente de viajes reconvertida en escritora, que atraviesa los Alpes en mula, seguida de una enorme bola de objetos domésticos–, Primus Sportycuss –un ex boxeador que se convierte en San Teodoro con un cocodrilo a sus pies–, Basta Carambola –un pensador vestido de mesa de billar– y Frankie Toronto –el propio Frank Gehry, interpretando a un barbero que sueña con construir templos a la manera de Palladio–. La navaja suiza convertida en barco buscaba recordar al Bucintoro, la galera oficial del dux de Venecia, en la que se embarcaba una vez al año, en la fiesta veneciana de la Sensa, que conmemora la unión de Venecia con el mar. 

La gigantesca escultura flotante formó parte en ese momento de una obra mucho más amplia, en la que Oldenburg, Van Bruggen y Gehry diseñaron también un banco con forma de cuchillo, un parque de bomberos con forma de serpiente, oficinas con forma de piano y una piscina con forma de pez. Después, la obra fue adquirida por la fundación Solomon R. Guggenheim y se expuso en 1986 en Madrid, en el Palacio de Cristal del parque del Retiro, y, años después, en el Museo Guggenheim de Bilbao, del 19 de octubre de 1997 al 1 de junio de 1998, dentro de la exposición “Los Museos Guggenheim y el arte de este siglo”. Pero nunca más volvió a surcar las aguas del mar…

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