Entre corales, cañones submarinos y misterios del fondo oceánico, una expedición científica argentina ha puesto al Atlántico Sur en el mapa mundial de la exploración marina. Lo que comenzó como una misión científica terminó inspirando a millones, recordándonos que aún quedan secretos por descubrir bajo las olas.
Autora: Graziella Bozzano
Durante el invierno austral de 2025, una expedición oceanográfica en Argentina logró llevar la ciencia marina a millones de hogares. A bordo del buque de investigación Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute, un equipo del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), junto a varias universidades nacionales y otras instituciones, como el Servicio de Hidrografía Naval y la Prefectura Naval Argentina, exploró con detalle el Cañón Submarino de Mar del Plata, una de las regiones más desconocidas del Atlántico Sur.
La campaña “Underwater Oases of Mar del Plata Canyon: Talud Continental IV” reunió a biólogos especializados y a una geóloga experta en cañones submarinos, que consiguieron despertar un entusiasmo inesperado por la investigación científica con transmisiones en directo desde ese gran valle submarino, que tiene más de 200 km de longitud y desciende hasta unos 4.000 metros de profundidad.
Un viaje al corazón del cañón
El objetivo fue explorar la diversidad y distribución de las comunidades bentónicas y explicar la formación de “oasis” de biodiversidad en aguas profundas.
Gracias al vehículo operado remotamente ROV SuBastian, el equipo filmó en ultraalta definición, recolectó organismos y tomó muestras de sedimentos a profundidades nunca antes exploradas por la ciencia argentina.
Las transmisiones en vivo mostraron escenas espectaculares: paredes cubiertas de corales, campos de esponjas, estrellas de mar, crustáceos, anémonas, medusas, calamares y peces, junto a evidencias humanas como fragmentos de redes y plásticos en el fondo, una bota y restos metálicos en zonas abisales. Un recordatorio de que ni los lugares más remotos están libres de contaminación.
Descubrimientos que asombran
Los resultados preliminares superaron las expectativas. Se identificaron unas cuarenta especies nuevas o nunca registradas en aguas argentinas, así como densas formaciones coralinas a más de mil metros de profundidad, verdaderos refugios de biodiversidad.
Desde el punto de vista geológico, se obtuvieron imágenes inéditas del cañón que revelan estructuras formadas por corrientes de turbidez y deslizamientos submarinos. Estos datos ayudan a entender cómo se originan y evolucionan los cañones y aportan información para evaluar riesgos geológicos y planificar futuras actividades en el mar.
Ciencia, sociedad y mar
Esta campaña será crucial para comprender cómo el relieve submarino condiciona la circulación oceánica, la sedimentación y la estabilidad de los grandes fondos marinos. Conocer estos procesos es vital para prevenir riesgos, reconstruir la historia geológica reciente y entender cómo responde el océano a los cambios climáticos.
Desde el punto de vista biológico, los resultados reafirman el papel de los cañones como corredores ecológicos, donde confluyen corrientes frías y nutrientes que alimentan una gran diversidad de organismos. Estos ecosistemas profundos son esenciales para el equilibrio del océano, pero también vulnerables a la presión humana.
Más allá de la ciencia, la expedición tuvo un impacto social sin precedentes. Las transmisiones del ROV alcanzaron más de 17 millones de visualizaciones, despertando entusiasmo y orgullo. En Argentina, el nombre del Cañón de Mar del Plata resonó en escuelas, medios de comunicación, redes sociales y hasta en discotecas, bares y gimnasios, convirtiéndose en símbolo de lo que la ciencia nacional puede lograr con recursos, talento y colaboración internacional.
El papel de Graziella Bozzano
La única geóloga marina a bordo, Graziella Bozzano, desempeñó un rol clave en este estudio. Investigadora del CONICET y del Servicio de Hidrografía Naval, participó en la campaña con la finalidad de relacionar la morfología de los sedimentos con la tipología de organismos que allí prosperan.
Analizó los registros batimétricos y geológicos para reconstruir la historia del cañón: cómo se formó, qué fuerzas lo moldearon y cómo los procesos actuales siguen esculpiendo su relieve.
Como explicó: “La topografía del fondo marino es mucho más que un paisaje: es un actor que condiciona la dinámica del océano. Las corrientes interactúan con el relieve, generando turbulencias y mezclas que afectan directamente la productividad biológica”.
Su participación fue fundamental en la planificación del muestreo y en la interpretación de las huellas que los procesos de erosión, transporte y acumulación de sedimentos han dejado en los grandes fondos oceánicos argentinos.
GRAZIELLA BOZZANO: ENTRE DOS MARES
Nacida en Italia, Graziella Bozzano (hermana de Anna Bozzano, autora de esta sección de Náutica y Yates) es doctora en Geología Marina por la Universidad de Barcelona y se formó en la Universidad de Génova. Desarrolló parte de su carrera en el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), donde investigó la dinámica sedimentaria del margen continental del Mediterráneo occidental.
Su vocación por explorar las profundidades la llevó a Argentina, donde se incorporó al Servicio de Hidrografía Naval y al CONICET. Desde entonces, ha contribuido decisivamente al conocimiento del relieve submarino del Atlántico Suroccidental, consolidándose como una de las referentes en geología marina del país.
Hoy, desde el buque Falkor (too), colidera una nueva campaña científica sobre los cañones del margen continental argentino. Quienes la conocen destacan su combinación de rigor, sensibilidad y pasión por el mar.
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