Vela Oceánica

Mini Globe Race: “ahora sé cómo navegar en el barco”

Pilar Pasanau ( #98 PETER PUNK / ESP) arriving in third place of Leg 2, to a traditional FIJI VUDA MARINA welcome after a demanding 7400 mile passage from Panama. Credit: Don McIntyre/ MGR2025

Pilar Pasanau consolida el tercer puesto de la segunda etapa de la Mini Globe Race, la vuelta al mundo en solitario en un barco de 5,80 metros, y ya es cuarta de la general.

Autor: Kiku Cusí

Pilar Pasanau ( #98 PETER PUNK / ESP) arriving in third place of Leg 2, to a traditional FIJI VUDA MARINA welcome after a demanding 7400 mile passage from Panama. Credit: Don McIntyre/ MGR2025

Al principio le costó acostumbrarse al barco, pero ahora, tras 12.000 millas en solitario, parece que le ha cogido el tranquillo. “Ahora disfruto de él. Y cuando mejor me lo paso, mejor navego”. Debe de ser verdad, porque en la segunda etapa de la Mini Global Race, entre Panamá y Fiji, Pilar Pasanau ha terminado tercera y ya es cuarta de la general, pese a la mala primera etapa que realizó entre Antigua y el canal. “Ahora conozco el barco y sé cómo navegar en él.”

El Mini 5.80 es un barco de desplazamiento, relativamente pesado, construido con contrachapado marino en pantoque vivo, con un comportamiento muy distinto al de los barcos modernos diseñados para planear con vientos portantes, como los minis, los Class 40 o los Imoca. En aquella primera etapa, a la catalana se le acumularon dos problemas, un tema de salud y un piloto de viento que no funcionaba. Superados los dolores estomacales y cambiado el piloto por otro más fiable, su rendimiento ha cambiado radicalmente.

Además, Pasanau pasa muchas horas a la caña, entre seis y 10 al día. Ha comprobado que con el piloto de viento no compensa poner más vela para ir demasiado rápido: el barco navega más millas, eso sí, pero no en línea recta, por lo que al final avanzas menos millas. En cambio, si lleva el barco a mano, “noto que voy más rápida, aunque solo sean una o dos décimas de nudo, que al final de una singladura son más de dos millas diarias”.

Debe tenerse en cuenta que los minis 5.80 navegan a entre 4 y 5,5 nudos, por lo que cualquier pequeño incremento de velocidad puede marcar diferencias sustanciales a medio y largo plazo.

Pilar Pasanau interior Peter Punk
© Ronan Gladu / Disobey / Macif La falta de espacio en un barco de tan solo 5,80 metros de eslora, la escasa ventilación y el fuerte calor propios de los trópicos propiciaron la proliferación de moho en todos los rincones de a bordo.

“Cuesta vivir ahí dentro”

Pese a los ya más de seis meses que lleva a bordo del Peter Punk, la catalana reconoce que “cuesta vivir ahí dentro”. A la falta de espacio, lógica en un barco de tan solo 5,80 metros de eslora, se añade una escasa ventilación y el fuerte calor propios de la navegación por los trópicos. Tanta es la humedad, que en Tahití Pasanau optó por vaciar todo el barco y limpiar el interior con lejía: “¡Había moho por todos los rincones!”

Una de las cosas que más agradece de esta vuelta al mundo es la hospitalidad de otros navegantes en las escalas obligadas de la regata. Tanto en Tonga como en Fiji ha vivido a bordo de dos catamaranes de gente que ha conocido sobre la marcha. “De esta forma desconecto del trabajo a bordo, porque son muchos los que vienen al barco a saludarte y a charlar, ¡aunque estés durmiendo!”

Pilar Pasanau a bordo del Peter Punk a su llegada a Fiji Vudu Marina en tercer lugar, tras una exigente travesía de 7.400 millas desde Panamá.

La etapa reina

En Fiji se le ha acumulado el trabajo, pues la siguiente etapa entre Fiji y Ciudad del Cabo –“es la etapa más bestia”– promete ser muy dura. A las dificultades de pasar por el estrecho de Torres (la punta septentrional de Australia) con fuertes corrientes y grandes mareas, y cruzar todo el océano Índico –“no le tengo miedo, pero sí mucho respeto”– se le añaden las dificultades habituales al final de la travesía, entre la isla Mauricio, Durban y Ciudad del Cabo, con una meteorología muy complicada en el canal de Madagascar, vientos fuertes y cambiantes y la famosa corriente de las Agujas, capaz de provocar olas muy encrespadas cuando choca con un viento fuerte. “Ya me he bajado las cartas de toda aquella costa, para poder refugiarme en puerto” o en alguna cala en caso de temporal. Es, sin duda, la etapa reina de esta vuelta al mundo.

En previsión de estas dificultades, Pasanau ha cambiado toda la jarcia firme (que ya tenía cinco años) y ha reforzado las crucetas, que mostraban diversas fisuras, además de repasar las velas.

“En Tahití hice repasar las costuras del spi, y en algunos puntos el hilo ya está quemado, después de tan solo 1.500 millas”. Son problemas típicos de la navegación bajo el sol de los trópicos.

Pilar Pasanau llegó a Fiji con una configuración vélica poco habitual en un mini: mayor, génova y spi.

Estos trabajos y otras mejoras que va introduciendo en su Peter Punk, Pasanau las está financiando gracias al gofunding que tiene abierto. “He conseguido diversos colaboradores nuevos, que son amigos míos, pero aún sigo necesitando ayuda para poder acabar la regata”.

Su principal objetivo es acabar la vuelta al mundo, un objetivo que parecía inalcanzable cuando zarpó de Barcelona hace 10 meses. Ahora ya ha superado la mitad del recorrido. Si puede, aspira a quedar entre los cinco primeros y, a ser posible, auparse al podio. “Y sobre todo, pasármelo bien”. De momento, lo está consiguiendo, y tiene el podio al alcance de la mano.

Cambios en los pit stops

Tras la experiencia de esta segunda etapa, en la que la flota navegó muy dispersa, la organización de la Mini Globe Race ha cambiado la filosofía de las paradas obligatorias: en lugar de que cada participante deba permanecer un mínimo de ocho días antes de zarpar, en la medida de lo posible la flota se reagrupará en cada uno de estos pit stops, con una nueva salida cada vez. En el tramo Fiji-Ciudad del Cabo, habrá paradas en Thursday Island o en Darwin, islas Cocos, Mauricio y Durban.

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