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Vela Oceánica

Mini Globe Race: Lidiando con corrientes de ida y vuelta

La travesía entre Madagascar y Sudáfrica complica sobremanera la navegación de Pilar Pasanau.

Autor: Kiku Cusí

Con un cuarto puesto en la clasificación general, Pasanau se ha revelado como una de las más rápidas.

Que el Índico es un océano difícil no es ningún secreto. Pilar Pasanau lo ha confirmado en su propia piel a lo largo de 7.000 millas, desde el estrecho de Torres al norte de Australia, hasta Sudáfrica. Le queda aún un último tramo de esta larguísima tercera etapa, probablemente el más complicado de toda la Mini Globe Race, entre Durban y Ciudad del Cabo. Aunque sean menos de 800 millas, cuando la catalana lo haya superado se habrá sacado un peso de encima y podrá empezar a pensar que la ruta que le queda para culminar su objetivo de dar la vuelta al mundo en solitario es cuesta abajo.

Estas 800 millas entre Durban y Ciudad del Cabo se caracterizan por una corriente permanente muy fuerte de norte a sur hasta el cabo de las Agujas (la punta meridional de África) que puede superar los cuatro nudos y el paso frecuente de frentes fríos asociados con borrascas australes con vientos durísimos del suroeste que superan fácilmente los 40 nudos. Cuando llega un frente, las olas que se levantan son absolutamente inmanejables para barcos pequeños como los minis 5.80. La única solución es navegar tan rápido como se pueda a favor de la corriente cuando sopla norte, y cuando este viento amaina (síntoma de que se acerca el frente del suroeste) refugiarse en una cala hasta que las condiciones sean manejables.

Vientos de 40 nudos

Pilar Pasanau a su llegada a Durban.

Las últimas travesías de Pasanau por el Índico ya han sido las más complicadas hasta ahora, especialmente entre las islas Cocos y la isla Rodrigues, y entre Mauricio y Durban. Los vientos han llegado a los 40 nudos –que son muchos nudos para un barco “muy pequeñajo” de tan solo 5,80 metros– y las corrientes en forma de círculos en medio de la nada no ayuda- ban a elegir el mejor rumbo.

“Estas corrientes son una verdadera locura. Si llevaba la caña podía incluso sentirlas. Además, un par de amigos que habían navegado por esta zona me mandaron mensajes avisándome del peligro de lo que podía encontrarme. Y la verdad es que me puse nerviosa, porque las corrientes se te llevan”.

El Índico confirma su fama de océano difícil, con la meteorología más compleja de la vuelta al mundo.

Velas quemadas por el sol

Con 21.000 millas de esta vuelta al mundo a sus espaldas, más la travesía de Barcelona a Portugal y el cruce del Atlántico anteriores, las velas del Peter Punk están muy tocadas: “El sol no perdona. Ahora mismo tengo dos foques en el velero en Durban. No soy la única con las velas quemadas por el sol, aunque intento protegerlas con fundas y bolsas siempre que puedo. Además, la mayoría de mis compañeros llevan enrollador, por lo que siempre pueden poner la superficie vélica más adecuada, mientras que yo a veces tengo que elegir entre llevar un foque demasiado grande o uno demasiado pequeño”.

En cambio, el barco no parece haber sufrido las 26.000 millas que lleva a cuestas desde que zarpó de Barcelona: “Estos barcos son un tanque”.

Carta de las corrientes del Índico occidental en noviembre.

Con un cuarto puesto en la clasificación general (de 15 participantes, de los que de momento quedan 11 en liza), Pasanau se ha revelado como una de las más rápidas. Pero más que luchar por el podio, su principal objetivo sigue siendo gozar de su navegación, algo que está consiguiendo pese a las dificultades encontradas. En uno de los mensajes remitidos desde su Peter Punk, confesó que a bordo se limita a “navegar, comer, dormir, rezar… Fuera, buques mercantes, olas, viento, sol, nubes y un océano sin fin”.

También disfruta de sus encuentros con la gente que se cruza por el camino. “Los navegantes con los que coincidimos en las distintas escalas son muy conscientes de lo que estamos haciendo. Todos ellos navegan en barcos mucho más grandes y saben el mérito de esta Mini Globe Race”.

El sueño le está acarreando a Pasanau un montón de deudas. “Ahora mismo ya debo 30.000 euros, por lo que toda la ayuda que pueda recibir será muy bienvenida.”

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