Se denomina “faro pirata” a una potente luz exterior montada sobre una base y accionada manualmente o mediante control remoto, con el fin de observar con la máxima claridad posible en la lejanía cuando no existe visibilidad.
Autor: Albert Puerto

Su uso permite reconocer la entrada de un puerto o unos pantalanes mal iluminados, observar el fondo de una cala o el estado del ancla en aguas transparentes, identificar a otra embarcación o localizar un tender que regresa a remos desde la playa. Incluso puede servir para emitir una señal de aviso hacia tierra o a otro barco.
El sistema más simple de faro pirata consiste en un potente foco alimentado por batería o pilas. Esta luz es totalmente autosuficiente y extremadamente portátil, aunque de corta duración. Otra alternativa es un faro pirata con cable, conectado a una toma de corriente del barco, ya sea exterior, interior o tipo mechero. En este caso, la autonomía aumenta, aunque por su elevado consumo es recomendable utilizarlo con el motor en marcha cargando las baterías. Al contar con un cable, surge el inconveniente de la limitada movilidad por cubierta; por ello, lo ideal es disponer de un cable de unos 10 metros, que permita cierta libertad de movimiento.
Por último, los faros piratas fijos, pueden ser de orientación manual o regulados mediante control remoto. En este último caso, pueden instalarse en lugares elevados y estratégicos, como la primera cruceta, el palo de señales y antenas de una motora, o directamente sobre el techo de una cabina o caseta.
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