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Borrascas con gran impacto 2025-2026: lo que todo navegante debe saber

Garoe fue la séptima borrasca de la temporada 2024-2025, nombrada por el IPMA (Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera) el 17 de enero de 2025 a las 21:00 UTC. En España provocó lluvias intensas y persistentes, nevadas en cotas altas, inundaciones y granizadas.

Con septiembre arranca una nueva etapa de temporales con nombre en el suroeste de Europa. Para quienes salen a navegar, ya sea por ocio o en competición, este sistema de avisos meteorológicos se ha vuelto clave: si una borrasca recibe nombre, significa que el mar puede volverse realmente peligroso.

Autor: Enric Agud

Garoe fue la séptima borrasca de la temporada 2024-2025, nombrada por el IPMA (Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera) el 17 de enero de 2025 a las 21:00 UTC. En España provocó lluvias intensas y persistentes, nevadas en cotas altas, inundaciones y granizadas.

Estas borrascas no son las lluvias habituales. Se trata de sistemas de baja presión capaces de generar impactos graves, sobre todo por los vientos intensos y las precipitaciones persistentes. La AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) trabaja en esta materia junto a los servicios meteorológicos de Portugal, Francia, Bélgica, Luxemburgo y, desde esta temporada, también Andorra. En conjunto forman el Grupo del Suroeste, responsable de asignar nombre a las borrascas cuando se espera que alcancen un impacto significativo.

Las borrascas con nombre en Europa no son huracanes, son ciclones extratropicales que se desarrollan cuando masas de aire frío polar chocan con aire cálido subtropical.

¿Y cuáles son los nombres para esta temporada?

Para la temporada 2025–2026 ya se ha preparado una lista con 21 nombres, que se utilizarán de forma secuencial en orden alfabético y alternando entre masculino y femenino. Son los siguientes:

Alice, Benjamin, Claudia, Davide, Emilia, Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils, Oriana, Pedro, Regina, Samuel, Therese, Vítor y Wilma.

Si un ciclón tropical se convierte en una borrasca extratropical (propia de nuestras latitudes) —como ocurrió con Ophelia o Alex—, se mantiene el nombre asignado por el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Miami, pero se antepone el prefijo “ex-”. Ejemplo: ex-Hélène.

Fuente: Aemet.

¿Cuándo se le pone nombre a una borrasca?

La AEMET ha establecido criterios concretos para determinar cuándo una borrasca debe recibir nombre. Los principales son:

Se le asigna nombre cuando se prevé que el viento alcance tal intensidad que obligue a activar avisos naranjas o rojos en alguno de los países del Grupo Suroeste.

En España, esto suele ocurrir cuando se esperan rachas superiores a 90, 100 o 110 km/h, según la región.

En ocasiones también se nombra una borrasca con avisos amarillos por viento (a partir de 70 km/h), siempre que existan alertas naranjas o rojas por lluvias o nieve.

Un aspecto relevante: cuando el viento fuerte procede de fenómenos locales, como el cierzo, la tramontana o el levante del Estrecho, no se contabiliza a efectos de nombrar la borrasca, ya que no está directamente ligado a un sistema de baja presión.

Por último, el país que primero prevea emitir alertas importantes es quien asigna el nombre a la borrasca y lo comunica de inmediato al resto de países y grupos europeos.

La borrasca Gloria sobre el mar Mediterráneo occidental el 21 de enero de 2020. Al permanecer varios días estacionaria sobre la Península Ibérica y Baleares, generó un temporal histórico.

¿Cómo se forman estas borrascas y por qué son tan intensas?

Las borrascas con nombre en Europa no son huracanes, aunque en ocasiones puedan recordarles. En realidad, son ciclones extratropicales (nombre técnico de las borrascas de latitudes medias) que se desarrollan cuando masas de aire frío polar chocan con aire cálido subtropical, normalmente entre los 30° y los 60° de latitud.

Algunas borrascas se intensifican de forma rápida a través de un proceso denominado ciclogénesis explosiva, en el cual la presión central desciende al menos 18–20 hPa en solo 24 horas. Este fenómeno provoca efectos de gran peligrosidad:

  • Vientos con fuerza similar a la de un huracán.
  • Marejadas intensas.
  • Olas de gran altura.
  • En algunos casos, sting jets: ráfagas de viento extremadamente violentas y muy localizadas, que explicaremos más adelante en este artículo.

Para cualquier embarcación, estos sistemas representan una amenaza real: la presión atmosférica puede descender con rapidez, los vientos intensificarse en poco tiempo y el estado del mar deteriorarse drásticamente en cuestión de horas.

Las ciclogénesis explosivas representan una amenaza real para cualquier embarcación.

Dos borrascas históricas: lecciones que no deben olvidarse

  • Xynthia (febrero de 2010). Fue una de las borrascas más destructivas que ha afrontado Europa en las últimas décadas. Se originó cerca de Madeira y se intensificó con rapidez. Alcanzó rachas de hasta 242 km/h, coincidió con la pleamar y causó la muerte de más de 65 personas. Sus impactos se sintieron en España, Portugal, Francia, Bélgica, Alemania y Suecia. En Francia, la magnitud del desastre obligó a declararlo como “catástrofe nacional”.
  • Klaus (enero de 2009). Nombrada por el servicio meteorológico alemán, Klaus también se desarrolló mediante una ciclogénesis explosiva. Cruzó la Península Ibérica a gran velocidad, con una presión mínima de 964 hPa, dejando 31 víctimas mortales y cuantiosos daños materiales. Sus efectos más severos se registraron en España, Francia e Italia.

Estos dos casos evidencian que las borrascas intensas no son fenómenos raros ni locales, sino sistemas muy organizados, de enorme peligrosidad y con capacidad para afectar a varios países en muy poco tiempo.

La borrasca extratropical más fuerte en Europa, invierno 2024-2025

La borrasca Éowyn, que impactó en Europa el 24 de enero de 2025, fue la más potente del invierno 2024-2025. Afectó de forma especialmente severa a Irlanda, el Reino Unido, la isla de Man y algunas zonas de Escandinavia, dejando tras de sí daños generalizados, cortes masivos de suministro eléctrico y condiciones extremas tanto en tierra como en el mar.

La borrasca Éowyn golpea las Islas Británicas, 24 de enero de 2025. Fuente: Copernicus.

Uno de los aspectos más destacados de Éowyn fue su presión mínima, que descendió hasta 939 hPa, acompañada de ráfagas de viento que alcanzaron los 217 km/h en Cairnwell (Escocia). Estas cifras sitúan la tormenta en la categoría equivalente a un huracán de categoría 3, aunque se trataba de un sistema extratropical.

En Irlanda, batió récords históricos de viento no registrados en más de 80 años. Por su intensidad, alcance y duración, Éowyn ya se considera una de las borrascas más extremas que ha sufrido Europa en lo que va de siglo.

Borrascas con nombre = peligro en el mar

Cuando una borrasca recibe nombre, significa que conlleva un riesgo meteorológico elevado. Para la navegación, esto se traduce en condiciones extremas y peligrosas:

  • Olas que superan los 7 metros.
  • Vientos sostenidos de fuerza 9 o superior.
  • Cambios bruscos de presión y viento.
  • Trayectorias amplias y, en ocasiones, difíciles de predecir.
Paredes de agua en las playas de Badalona durante el temporal Gloria, enero de 2020. Foto: Antonio Ontangas.

Cuando una borrasca recibe nombre, no es un aviso cualquiera: es una señal clara de que se esperan condiciones severas en el mar. En estos casos, lo más prudente —si aún no se ha zarpado— es cancelar la salida y esperar a que pase el temporal.

Navegar en presencia de una borrasca nombrada implica enfrentarse a vientos muy fuertes, olas altas y cambios rápidos e imprevisibles en la atmósfera. Contar con esta información anticipada permite planificar, tomar decisiones seguras y reducir riesgos. Ese es, precisamente, el objetivo del sistema de nombramiento: ganar tiempo de reacción, mejorar la coordinación y proteger vidas cuando el mar se complica.

En resumen:

  • Inicio de temporada: 1 de septiembre de 2025.
  • Lista de nombres: de Alice a Wilma (21 nombres oficiales).
  • Criterios de nombramiento: avisos naranjas o rojos por viento, o combinaciones con lluvias/nieves severas.
  • Formación: ciclones extratropicales, a menudo mediante ciclogénesis explosiva.
  • Importancia para la navegación: oleaje intenso, vientos huracanados, evolución rápida y condiciones severas.

Recomendaciones prácticas para navegantes

Antes del temporal:

  • Consulta diariamente los boletines meteorológicos de AEMET, IPMA o Météo-France.
  • Revisa los partes náuticos al menos con 72 horas de antelación si se prevé la llegada de una borrasca con nombre.
  • Rediseña tu ruta si la trayectoria del sistema coincide con tu plan de navegación.
  • Informa a tu puerto base o a un contacto en tierra en caso de cualquier cambio de plan o de ruta.

¿Qué es un sting jet?

El sting jet, literalmente, “chorro de aguijón”. Es una corriente muy localizada de vientos extremadamente intensos —a menudo superiores a los 160 km/h— que puede desarrollarse dentro de potentes sistemas de baja presión al atravesar zonas como el Reino Unido o el oeste de Europa.

Estructura de un sting jet.

Este término no tiene traducción oficial al español, por lo que la literatura especializada suele mantenerlo en inglés. Aunque forma parte de una borrasca de gran escala, el sting jet es una estructura estrecha —de unos 50 km de ancho— y de corta duración, generalmente entre 3 y 4 horas.

Pese a ello, sus ráfagas pueden ser especialmente destructivas, afectando de forma intensa áreas muy concretas. Un ejemplo emblemático fue la Gran Tormenta de 1987, que causó graves daños en el sur de Inglaterra y es uno de los primeros episodios en los que se identificó al sting jet como factor determinante de la severidad del evento.

¿Cómo se forma un sting jet?

Sabemos que el aire cálido tiende a ascender, mientras que el aire frío desciende. Esta dinámica básica genera nubes, precipitaciones y, en un contexto más amplio, sistemas de baja presión que pueden evolucionar en tormentas.

En la mayoría de borrascas (excepto las tropicales) existen frentes meteorológicos que separan masas de aire cálido y frío. La interacción entre ambos produce viento, lluvia, nieve e inestabilidad.

Masas de aire cálido y frío alrededor de una borrasca.

Junto a estos frentes se desarrollan corrientes de aire organizadas conocidas como cintas transportadoras (conveyor belts), que circulan en paralelo al sistema frontal:

  • La cinta cálida asciende, transportando aire húmedo y caliente.
  • La cinta fría desciende, arrastrando aire más denso y seco.

Estas cintas envuelven el centro de la borrasca y alimentan su desarrollo, inyectando aire con distinto contenido térmico y de humedad.

El sting jet puede generar ráfagas comparables a las de un huracán de categoría 1 en la escala de Saffir-Simpson.

En ocasiones, la cinta fría se intensifica cuando la lluvia o la nieve atraviesan capas de aire seco y se evaporan o subliman (pasando de sólido a vapor). Este proceso consume energía —calor latente—, que se extrae del aire circundante. Al absorber ese calor, el aire se enfría aún más, lo que hace que la corriente fría descienda con mayor rapidez y violencia.

Como resultado, el aire frío cae de forma acelerada —similar a un vagón de montaña rusa en la bajada inicial— y genera ráfagas de viento extremadamente intensas al llegar a la superficie, mucho más fuertes de lo que produciría el sistema por sí solo. Este chorro concentrado de viento es lo que se conoce como sting jet.

La depresión Tini (12 de febrero de 2014) atravesó las Islas Británicas con vientos extremos. Se identificó un sting jet dentro de la tormenta. Imagen: Observatorio de la Tierra de la NASA.

¿Cuánto dura y cuál es su alcance?

El sting jet no persiste mucho tiempo. Tras unas horas de actividad, la llamada cinta fría —una corriente descendente más amplia y estable— alcanza la superficie. En ese momento, el sting jet se mezcla con esa masa mayor y pierde su estructura concentrada, lo que debilita o pone fin al fenómeno.

Aun así, en ese corto lapso de tiempo —generalmente 3 a 4 horas— puede generar ráfagas comparables a las de un huracán de categoría 1 en la escala de Saffir-Simpson.

Duración y alcance:

  • Duración: entre 3 y 4 horas.
  • Ancho: de 30 a 50 km.
  • Velocidad del viento: puede superar los 150–160 km/h.
  • Zona afectada: limitada, pero con alto potencial destructivo.

Sigue leyendo para conocer en detalle todo lo que Enric Agud tiene para mostrarnos y enseñarnos de meteorología:

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