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Trucos

Binoculares: siempre a mano

Este es un equipo esencial a bordo para avistar la entrada de un puerto, una cala, una boya, una marca de navegación, un objeto flotante o un faro; identificar otra embarcación en ruta o, de noche, distinguir mejor qué tipo de barco se aproxima, sus luces y señales, así como el rumbo que seguimos.

Autor: Albert Brel

Elementos básicos de los binoculares: objetivo, ocular y prisma

Tres son los elementos esenciales que forman la base de los binoculares: el objetivo, el ocular orientado hacia el ojo y el prisma, encargado de la formación de la imagen.

El ocular es en realidad una lupa que permite ver un objeto de cerca. Sin embargo, dado que el objeto no siempre está a la misma distancia, para que la imagen formada por el objetivo sea nítida, la distancia objetivo-ocular debe ser ajustable.

Este ajuste, llamado enfoque, se puede lograr de dos maneras: moviendo el ocular con respecto al objetivo o moviendo una lente interna.

Se logra girando un anillo moleteado –un acabado con textura rugosa que genera relieves cóncavos y convexos en la superficie de la pieza para facilitar el agarre–, simultáneamente para ambos ojos o de forma independiente. Un principio simple, pero que requiere gran precisión en su implementación.

Binoculares en H con prisma de techo de Swarovski.

Los prismas de formación sirven para invertir la imagen. Sin ellos, estaría invertida, como en un telescopio refractor. Hay dos tipos de soluciones para su configuración interna: el sistema Porro o el sistema de prisma de techo.

El más común son los llamados de prisma Porro, inventados por el italiano Ignazio Porro a mediados del siglo XIX. Su construcción es relativamente sencilla y su ajuste resulta muy práctico para el usuario. Sus únicas desventajas son su tamaño relativamente grande y su poca ligereza.

Los modelos de prismas de techo, también llamados “tipo H”, no tienen estos inconvenientes. Son compactos, elegantes y ligeros. Sin embargo, la fabricación y la alineación de los prismas durante el montaje son delicadas.

Los números que definen los modelos

Los binoculares siempre se definen con dos números, por ejemplo, 10 x 50. El número menor corresponde al aumento y el mayor al diámetro del objetivo. En nuestro ejemplo, el aumento es 10 y el diámetro del objetivo es 50 mm. El término “aumento” es, en realidad, solo un elemento comparativo entre modelos. Es más correcto hablar de “aproximación”. Cuando observamos un objeto a una distancia determinada, por ejemplo, 1.000 metros, a simple vista parece estar a 100 metros (1.000/10), mientras que con binoculares 8 x 50 parece estar a 125 metros (1.000/8).

Diferencia de visión entre unos prismáticos de 7 y de 10 aumentos.

El diámetro del objetivo determina la cantidad de luz captada. En la práctica, por sí solo, no es significativo. Para conocer la cantidad de luz captada a la altura de los ojos, es necesario asociarla con el aumento, de modo que se obtiene la relación entre estas dos cifras. Por ejemplo, para los modelos 10 x 50, es 50/10 = 5 mm. Esta cifra es teórica y solo puede ser significativa para dos modelos de la misma fabricación, ya que la calidad de la óptica influye significativamente en la cantidad real de luz recibida. Esta luz es captada por la pupila, que, cuando está completamente dilatada, tiene un diámetro cercano a los 7 mm. Este diámetro no es constante; disminuye con la edad. Es evidente que para que el ojo capte la máxima cantidad de luz, la relación diámetro/objetivo y aumento debe ser del mismo orden que la pupila; este es el caso de los binoculares 7 x 50, que tienen un campo cercano a 7 (50/7).

La importancia del ojo

El ojo humano tiene un campo de visión que es lo que puede ver a 1.000 metros. Este es de aproximadamente entre 120 y 140 metros. El campo de visión de los binoculares, indicado en las especificaciones, debe ser cercano a este valor. Algunos fabricantes lo expresan en grados; cabe destacar que un grado equivale a 17,5 metros. Los binoculares con un campo de visión de 7° corresponden a 122,5 metros a 1.000 metros.

En la práctica, para que la luz emitida por los binoculares penetre en los ojos lo máximo posible, estos deben estar posicionados exactamente en el punto donde se encuentra esta salida, sin ser perturbados por luz difusa. Para evitar la luz difusa, los oculares están equipados con copas oculares. La mayoría de los binoculares tienen dioptrías integradas en cada ocular, lo que permite corregir la nitidez sin necesidad de usar gafas.

Si su vista no le permite ver a través de binoculares sin gafas, debe saber que existen oculares especiales.

Cinco preguntas a hacerse antes de comprar

Los prismáticos con compás incorporado permiten efectuar marcaciones con absoluta precisión.

Estanqueidad: ¿a la inmersión o a rociones?

Los binoculares estancos a la inmersión siempre están rellenos de un gas, como nitrógeno o argón, que previene la condensación interna y la corrosión causada por el oxígeno. Incluso en condiciones de mucho calor, el aire caliente no penetra en el interior, un fenómeno que distorsionaría la visión y la empañaría. Los binoculares conocidos como estancos a rociones tienen una construcción más cuidadosa que los binoculares estándar, con una junta tórica y una mecánica mejor ajustada, pero no son impermeables si no están rellenos de gas.

Ajustes: ¿manual o automático?

Para el ajuste, todos los modelos cuentan con oculares con dioptrías móviles integradas. El movimiento de la óptica actúa como una bomba, aspirando aire que puede contener impurezas. Cuando el enfoque se realiza moviendo una lente interna, no se produce el fenómeno de bombeo, pero el precio es más elevado. También podemos optar por modelos sin foco o, más precisamente, con enfoque fijo (autoenfoque); en estos casos, no hay problemas y este tipo de binoculares está disponible de inmediato para observar un evento rápido. A cambio, este enfoque automático tiene una distancia mínima que está entre 10 y 20 metros; un enfoque manual permite bajar hasta 5 metros.

¿Es necesario un compás interno?

Un compás de marcaciones integrado en los binoculares permite conseguir una gran precisión al ampliar el punto de referencia. Sin embargo, este compás ocupa aproximadamente una cuarta partede la superficie del ocular, lo que limita la visibilidad y, en algunos modelos, reduce el campo de visión a 1.000 metros (dato indicado en las especificaciones técnicas). Ofrecen la ventaja de poder fijar rumbos cuando las condiciones de luz dificultan las lecturas con un compás de marcaciones convencional; además, en muchos modelos, el compás interno está provisto de iluminación.

Una caja fija en la bañera, como esta de Plastimo, resulta muy útil para tener los prismáticos siempre a mano y que no corran por cubierta.

¿Qué prismas: Porro o de techo?

Como hemos visto, los prismas son Porro o de techo. Estos últimos permiten binoculares más compactos y, si se está dispuesto a asumir un mayor coste, ofrecen una calidad excelente.

¿Aumento y luminosidad?

Un barco se mueve, por lo que se recomienda limitar el aumento a entre 7 y 10. Respecto a la luminosidad, un objetivo de 50 mm es el más adecuado. Existen en el mercado binoculares con estabilización de imagen, que son muy útiles cuando las condiciones del mar son adversas.

Binoculares con prisma Porro Steiner.

¿Cómo evaluar la calidad de unos binoculares?

Algunos productos suelen ser atractivos por su apariencia y las cualidades que promocionan en la publicidad. Conviene no dejarse llevar por estos argumentos. La única forma de evaluar su calidad es probándolos de noche. Para ello, apunte a un objeto lejano, por ejemplo, una estrella. Si la imagen se duplica, considere otro modelo. También puede comprobar la forma de la pupila de los oculares sosteniendo los binoculares a cierta distancia: debe ser perfectamente redonda.

Binoculares Steiner con compás.

La elección correcta para uso marítimo

Los binoculares son instrumentos ópticos que requieren considerar los puntos que acabamos de mencionar si busca un producto de calidad apto para embarcaciones: impermeabilidad para todo tipo de clima, facilidad de ajuste, aumento, apertura y tipo de prisma.

En resumen, los binoculares impermeables de 7 x 50 son una buena opción para uso marítimo. Una marca reconocida garantiza la calidad, aún a costa de pagar más. Entre las marcas más comunes en el sector náutico se encuentran Steiner, Swarovski (prisma de techo), Nikon, Canon, Bresser o Plastimo entre otras muchas.

Binoculares de visión nocturna

Existen tres modelos destinados a la visión nocturna: infrarrojos, intensificadores de luz y térmicos.

Los modelos infrarrojos están equipados con un transmisor que envía un haz hacia el objeto observado. La desventaja es su alcance limitado, lo que los hace poco útiles en una embarcación.

Lo mismo ocurre con los binoculares térmicos, que detectan el calor emitido por personas, animales o incluso objetos metálicos. Tienen la ventaja de poder usarse en completa oscuridad, pero su alcance es reducido.

También existe la opción de intensificación de luz; en este caso, el objeto solo necesita estar muy poco iluminado, por ejemplo, por la luna o las luces de navegación. La imagen es de buena calidad, pero no respeta los colores: es verde. Este modelo puede ser útil en una embarcación, pero no sustituye al modelo estándar.

Sigue leyendo para conocer en detalle todo lo que descubrimos durante nuestra prueba o navega hacia estos otros increíbles barcos:

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