Bitácora

«Winslow Homer: Crosscurrents», la exposición que no debes perderte en el Metropolitan de NY

La muestra repasa la impactante vida pictórica del estadounidense a través de sus paisajes, con especial detalle al mundo marino

El Metropolitan Museum of Art (Met) de Nueva York acoge hasta el 31 de julio de 2022 la muestra «Winslow Homer: Crosscurrents», que repasa la impactante vida pictórica del estadounidense Winslow Homer (1836-1910) a través de sus pinturas sobre paisajes, con especial detalle al ámbito marino.

En ella, se pueden contemplar dramáticas escenas de rescate y caza, así como monumentales paisajes marinos y deslumbrantes obras tropicales pintadas por todo el mundo atlántico. La pieza central de la exposición es la emblemática La Corriente del Golfo del Met, un cuadro que revela el compromiso a lo largo de toda la vida de Homer con los temas de raza, geopolítica y naturaleza. Con 88 óleos y acuarelas, esta gran exposición representa la mayor visión crítica del arte y la vida de Homer en más de un cuarto de siglo.

La exposición se abre con una primera sección sobre la guerra que vivió. Tras ella, le siguen imágenes de Homer de la orilla del mar como lugar de ocio y trabajo durante esta época, al tiempo que revela su incipiente compromiso con la acuarela. Se expone su célebre Breezing Up (1873-1876; National Gallery of Art, Washington, D.C.), un óleo de hombres y niños en el mar, tema que se convertiría en un leitmotiv para Homer. Otras obras representan a niños jugando cerca de la orilla, como Una cesta de almejas (1873; The Met) y ¿Cuántos huevos? (1873; Karen y Kevin Kennedy). Estas imágenes aparentemente desenfadadas encierran temas más oscuros, que presagian los posteriores paisajes marinos del artista, que representan los peligros de la vida marítima.

En 1881, Homer cruzó el Atlántico y pasó 19 meses en Inglaterra. Residió principalmente en la comunidad pesquera de Cullercoats, en el Mar del Norte, donde produjo una serie de dramáticas pinturas y acuarelas inspiradas en los vínculos de los lugareños con el océano. A su regreso a Nueva York, Homer infundió a su arte un nuevo sentido, pintando angustiosos episodios en el mar.

La tercera sección de la exposición se centra en el tema del rescate, tal como se aprecia en obras como The Life Line (1884; Philadelphia Museum of Art) y Undertow (1886; Clark Art Institute). Estas obras, así como sus representaciones de pescadores en el Atlántico Norte, como The Fog Warning (1885; Museum of Fine Arts, Boston), revelan el interés de Homer por las dimensiones de género y clase de los peligros oceánicos, el heroísmo moderno y la vulnerabilidad humana frente al dinamismo de la naturaleza.

La siguiente sección muestra las acuarelas de Homer sobre destinos tropicales, como las Bahamas, Cuba, Florida y las Bermudas, adonde viajaba a menudo para escapar de los duros inviernos en su casa de Prouts Neck, Maine. La exposición destaca la importancia de estas obras, que aluden a historias complicadas, a la geopolítica, a los paisajes imperiales y a la amenaza de la naturaleza. Por ejemplo, Un jardín en Nassau (1885; Terra Foundation for American Art) sugiere la exclusión de los isleños negros de algunos aspectos de la sociedad bahameña, mientras que las consecuencias de las inclemencias del tiempo en Después del huracán, Bahamas (1899; The Art Institute of Chicago) se alejan de las imágenes tradicionales de un entorno tropical idílico.

Los viajes de Homer a las Bahamas y Cuba inspiraron precisamente La corriente del Golfo, una escena monumental de conflicto entre el hombre y la naturaleza. Se considera una de las obras más importantes de Homer y es una de sus primeras pinturas en entrar en la colección del Met. El ambicioso óleo representa a un solitario marinero negro que se enfrenta a obstáculos devastadores desde la cubierta de un pequeño barco desarbolado, amenazado por tiburones y una tromba de agua a lo largo de la poderosa corriente del Atlántico. Interpretado por algunos como una reflexión de Homer sobre la mortalidad tras la muerte de su padre, La corriente del Golfo alude también a los legados de la esclavitud y el imperialismo estadounidense, así como a preocupaciones más universales sobre la fragilidad de la vida humana y el dominio de la naturaleza.

En la década de 1890, tras vivir casi todo el año en Prouts Neck, Homer volvió a dedicarse a la pintura al óleo, eligiendo como tema principal la vista de su estudio de las rocas costeras y el turbulento océano. En la sección «Paisajes marinos tardíos» se analizan estos cuadros épicos en los que Homer utilizó pinceladas cada vez más atrevidas para captar el humor y el movimiento cambiantes del océano. Muchas de estas obras, como Northeaster (1895, retocada en 1901; The Met) y Early Morning after a Storm at Sea (1900/1903; The Cleveland Museum of Art), se centran exclusivamente en el entorno físico.

Los temas de conflicto, lucha y supervivencia que pueden verse a lo largo de la carrera artística de Homer culminaron en una serie de obras realizadas durante la última década de su vida. Una sección titulada «Mortalidad» presenta estas dramáticas obras tardías, desde una peligrosa aventura familiar en Shooting the Rapids, Saguenay River (1905-10; The Met) hasta una escena de lucha darwiniana en Fox Hunt (1893; Pennsylvania Academy of the Fine Arts) y la puntería mortal de un cazador en Right and Left (1909; National Gallery of Art, Washington, D.C.). La exposición concluye destacando la importancia de las acuarelas en el legado de Homer, examinando cómo este medio le ofreció una escala íntima y una técnica fluida para explorar los profundos temas que le preocuparon durante toda su vida.

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