Su nombre es Azzam, mide 180 metros de eslora y su velocidad máxima prevista es de 30 nudos. Azzam ofrece en sus más de seis cubiertas numerosos salones entre ellos el principal, de 29 metros y sin ninguna columna.
El astillero alemán Lürssen, que debe entregar el barco a su propietario a final de año, ha trabajado con un equipo internacional liderado por Mubarak Saad al Ahbabi.
La ingeniería técnica es del propio astillero, mientras que los exteriores son de Nauta Yachts y los interiores son obra del diseñador francés Christophe Leoni.
Además de ser el yate privado de mayor eslora del mundo, la construcción del Azzam ha supuesto también para el astillero alemán su mayor reto hasta el momento, no solo en términos de ingeniería sino de plazos, ya que el megayate se ha construido en solo tres años, más uno dedicado a la elaboración del proyecto.
¿Su precio y su armador? Dos secretos que tardaremos en conocer.
Fotos: Klaus Jordan