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Editorial #79: Palma is different

Los primeros cuatro meses del año no han sido los mejores para el mercado náutico español. La situación de incertidumbre general —en el mundo, ya no hablamos de continentes ni de países— hace que quien tenga intenciones de cambiar su barco o de comprar su primer barco, prefiera esperar.

Es normal: cuando la economíano va todo lo bien que uno espera, la primera actividad que recibe el recorte en el presupuesto familiar es la náutica.

Según los datos de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN), entre los meses de enero y abril se registraron 1.352 matriculaciones. Por una parte, es lógico pensar que el invierno no es el momento ideal para comprar un barco; solo cuando empezamos a ver las primeras flores despierta el espíritu navegante. Por lo tanto, habrá que esperar datos más fehacientes a partir de la iniciada primavera. Sin embargo, lo cierto es que la caída de ventas se considera en referencia al mismo período del año anterior, en concreto, un 11,7%.

El descenso no es igual en todos los segmentos. Por ejemplo, el que más ha sufrido es el de las motos de agua, con una caída superior al 28,5%. Con un porcentaje mucho menor, le siguen las embarcaciones de hasta ocho metros de eslora, que en realidad son el gran “sustento” de las náuticas pequeñas, pues representan más de un 80% de las ventas y también se pueden considerar como un indicativo de nuevas personas que se acercan a nuestra actividad.

Hay un dato curioso y del cual alegrarse: han crecido las matriculaciones de barcos de entre 12 y 16 metros de eslora, y esto marca una tendencia hacia las embarcaciones de mayor eslora. Los astilleros son perfectamente conscientes de este cambio y no solo aumentan el tamaño de sus esloras, sino que también las hacen más maniobrables con menos manos, gracias a diversos avances tecnológicos que facilitan o aligeran las tareas de a bordo.

Pero basta con saltar a Baleares para ver las cosas de forma diferente. El Palma International Boat Show 2025, celebrado a principios de mayo, ha consolidado su posición y se ha mostrado eufórico, abriendo la temporada de salones del Mediterráneo. Con más de 30.000 visitantes y la participación de aproximadamente 600 embarcaciones, incluyendo más de 100 superyates de más de 24 metros, la feria no solo ha sido un escaparate de lujo y tecnología, sino también un termómetro del estado del sector náutico en España.

La feria ha servido como plataforma para la presentación de innovaciones tecnológicas, soluciones sostenibles y nuevas oportunidades de negocio. La presencia de una amplia gama de embarcaciones y servicios relacionados ha facilitado la colaboración y ha reforzado la confianza en la recuperación del mercado.

La temporada acaba de comenzar y nos llena de ilusión ver sonrisas y optimismo. La náutica, una vez más, muestra su adaptabilidad y su mejor cara para ofrecer lo que más nos gusta compartir: la vida en el mar.

Autor: Diego Yriarte, Director Editorial

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