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Las Islas Baleares: un paraíso veraniego del mediterráneo

Cala des Talaier, Menorca.
Cala des Talaier, Menorca. Autor: Rafel Martí.

Las Islas Baleares son uno de los destinos turísticos más atractivos del verano en Europa. Su privilegiado clima mediterráneo, con veranos cálidos, muchas horas de sol y escasa lluvia, conquista a visitantes de todo el mundo. A esto se suma un entorno natural espectacular, con playas de aguas cristalinas, calas escondidas y paisajes marinos idílicos.

Autor: Enric Agud

Cala des Talaier, Menorca.
Cala des Talaier, Menorca. Autor: Rafel Martí.

Gracias a estas condiciones, el archipiélago balear es un lugar ideal para la práctica de deportes acuáticos. Entre los meses de junio y septiembre, cuando el clima es más estable y el mar ofrece vientos favorables y temperaturas cálidas, se puede disfrutar de una amplia variedad de actividades. Desde opciones tranquilas como el snorkel, el kayak o el paddle surf, hasta experiencias más emocionantes como el flyboard, wakeboard, windsurf, kitesurf o cruceros a vela.

La diversidad de la orografía costera —con acantilados, playas extensas y calas resguardadas— permite adaptar las actividades a todos los niveles y preferencias.

En cuanto a la temperatura del agua, durante el mes de agosto y principios de septiembre, el mar alcanza valores elevados, entre los 27 y 28 °C, ideales para pasar largas horas en el agua. Con el calentamiento global, en los últimos años, la temperatura del agua ha estado alcanzando valores récord.

Formentera, desde Es Caló d'es Mort.
Formentera, desde Es Caló d’es Mort. Autora: Irene Ballesteros

El cambio climático también se deja sentir en las aguas del Mediterráneo, y las Islas Baleares no son una excepción. Un ejemplo claro de ello es el récord nacional de temperatura del mar que se ha vuelto a batir en 2024 en aguas mallorquinas. El 12 de agosto de 2024, la boya oceanográfica de Sa Dragonera, gestionada por Puertos del Estado, registró una temperatura superficial del agua de 31,87 °C a las 13:00 horas, estableciendo así un nuevo máximo histórico. Este valor supera el récord anterior, que databa del 24 de agosto de 2022 en ese mismo punto, cuando se alcanzaron los 31,36 °C. También en 2023, el 24 de agosto, la misma boya marcó una temperatura muy elevada: 31,21 °C. Estos registros confirman una tendencia al alza debido al calentamiento global.

Mapa de anomalía de temperatura superficial del mar el 13 de julio de 2023. Hasta 4 °C o 5 °C por encima de la media para las fechas. Fuente: Copernicus.
La temperatura del mar en las Islas Baleares supera en los últimos veranos en tres o cuatro grados centígrados el promedio habitual registrado hace 30 años, lo que refleja una clara tendencia al calentamiento.

En verano, régimen de brisas y el embat de Palma

Durante el verano, los vientos predominantes en las Islas Baleares son las brisas marinas, de origen térmico y generalmente suaves. Su dirección e intensidad dependen en gran medida de la orientación de la costa y del relieve, factores especialmente relevantes en un territorio insular como este.

Este efecto es más acusado en Mallorca, la isla de mayor tamaño del archipiélago, ya que su superficie extensa permite un desarrollo más marcado de estas brisas térmicas. En cambio, en Menorca, Ibiza y Formentera, al ser islas más pequeñas, las brisas suelen ser más flojas y menos persistentes, debido a que el contraste térmico entre el mar y la tierra es menor.

Uno de los vientos más conocidos del verano mallorquín es el embat, que se manifiesta especialmente en la bahía de Palma, al suroeste de la isla. Se trata de un viento térmico regular, muy valorado sobre todo para la práctica de la vela, ya que es constante y poco racheado, lo que lo hace predecible y fácil de aprovechar.

Este viento se genera, al igual que otras brisas marinas, como consecuencia de la diferencia de temperatura entre la tierra y el mar. Durante el día, la superficie terrestre se calienta más rápidamente que el mar, lo que provoca que el aire circule desde el mar hacia tierra firme. Por la noche, este flujo puede invertirse de forma débil, soplando de tierra hacia el mar.

Velero dejando la isla de Sa Dragonera, al oeste de la isla de Mallorca.
Velero dejando la isla de Sa Dragonera, al oeste de la isla de Mallorca. Autor: Rafel Martí.

En el interior de Mallorca, durante los días cálidos y estables, se puede establecer un régimen de brisas convergentes, es decir, vientos procedentes de distintos puntos de la costa que confluyen en el centro de la isla. Este fenómeno contribuye a moderar las temperaturas en el interior y, en ocasiones, puede dar lugar al desarrollo de nubosidad e, incluso, a chubascos o tormentas de evolución diurna.

El embat en Mallorca: dirección y características

El embat empieza a soplar en la Bahía de Palma a media mañana, se consolida a mediodía y puede soplar durante unas 6 a 10 horas. Su velocidad media oscila entre 8 y 14 nudos, con un pico de intensidad entre las 14:00 y 16:00 horas, y en días favorables se puede llegar a los 16-18 nudos. A partir de la tarde, disminuye gradualmente a 5-6 nudos a las 18:00 h, aunque en ocasiones puede mantenerse en 12-14 nudos hasta las 19:00 h.

Dirección habitual de las brisas costeras en la isla de Mallorca.

La brisa térmica se manifiesta alrededor de la isla de Mallorca siguiendo aproximadamente el sentido de las agujas del reloj: sopla del noreste (NE) en las bahías de Pollença y Alcúdia, del este-sureste (E-SE) en tramos de la costa oriental y del sudoeste (SW) en el sur y oeste de la isla. En la costa norte, la brisa del noreste llega debilitada debido a la presencia de la Sierra de Tramuntana, que actúa como barrera natural.

En la parte este de la isla, la brisa es menos regular, aunque en ocasiones puede soplar con una intensidad superior a la habitual. En esos casos, su dirección predominante puede variar, procediendo del tercer cuadrante (sur-suroeste-oeste) en lugar del este o sureste. Cuando esto ocurre, el viento suele ser más cálido, seco y racheado, perdiendo parte del efecto refrescante típico del embat.

El aire marítimo, más fresco que el aire recalentado sobre el interior de la isla, penetra tierra adentro principalmente a través de las bahías del norte y del sur, favoreciendo la ventilación de zonas interiores y moderando la temperatura durante las horas centrales del día.

Líneas de corrientes en la isla de Mallorca.

En el caso de Menorca, durante el verano, suelen soplar brisas débiles o moderadas procedentes del noreste (NE) o del sur y sureste (S-SE). Al tratarse de una isla de menor tamaño, el efecto de la brisa es menos acusado que en Mallorca, donde la superficie más extensa favorece un desarrollo térmico más marcado.

En Ibiza, el efecto de la brisa es menos acusado, ya que la menor extensión territorial limita tanto su intensidad como la regularidad del régimen de brisas estivales.

En este artículo, vamos a dedicar más espacio a la isla de Formentera. Durante el periodo estival, de junio a septiembre, se observan en Formentera vientos de levante bien definidos, lo que explica en parte la gran afluencia turística en las playas de sotavento, especialmente en la zona de Ses Illetes, reconocida por sus aguas tranquilas y cristalinas. Esta situación convierte la zona en un lugar privilegiado para el fondeo de embarcaciones de chárter, gracias a la protección natural frente al viento y el oleaje.

Es habitual registrar vientos del sureste (SE) durante muchos días del verano, y en menor medida, vientos del sur (S). Se trata de una situación típica de la estación cálida, con la llegada de vientos procedentes del Sáhara cargados de calima, que, combinados con la humedad del mar, pueden provocar depósitos de barro sobre coches, embarcaciones y otras superficies.

Ses Illetes, en la costa norte de Formentera, en la punta Es Trucadors.
Ses Illetes, en la costa norte de Formentera, en la punta Es Trucadors. Autor: Rafel Martí.

Dependiendo del año, pueden producirse más jornadas con vientos del suroeste (SW) o incluso poniente, pero en un verano típico su presencia es limitada y poco frecuente. Por otro lado, los vientos del norte (N) o noreste (NE) son muy raros durante esta época del año.

Debido a las reducidas dimensiones de la isla de Formentera, no se desarrollan vientos térmicos apreciables. Este tipo de viento se forma por el contraste térmico entre el calor acumulado en la superficie terrestre y la temperatura del mar, pero en la menor de las Pitiusas no existe suficiente superficie de tierra como para generar este fenómeno.

Peligros del verano que debes tener en cuenta:

Cap de fibló o manga marina de mar

Una manga marina es una columna rotatoria de aire en forma de embudo que se forma bajo una nube cumuliforme y está en contacto con la superficie del mar. A menudo es visible gracias a la condensación de gotas de agua, que le dan aspecto de tubo o tuba. Sin embargo, incluso cuando no hay condensación, el movimiento del agua en la base puede delatar su presencia.

Estas formaciones suelen durar solo unos minutos, aunque no es raro que aparezcan varias al mismo tiempo o en rápida sucesión.

Caps de Fibló.
Caps de Fibló. Autor: Mikel Llàmbias

Por lo general, las mangas marinas son menos intensas que los tornados que se forman sobre tierra. No obstante, si una manga llega a cruzar la línea de costa, puede convertirse en un tornado terrestre.

En las islas Baleares, es relativamente frecuente observarlas durante el verano. Se desarrollan sobre todo cuando el mar está caliente —es decir, en verano y principios de otoño—, aunque también pueden aparecer en primavera y en invierno si van asociadas a tormentas—. Son fenómenos difíciles de predecir.

Si ves una, lo más prudente es alejarse lo antes posible, ya que puede causar daños en embarcaciones, velas y poner en peligro la seguridad de los tripulantes.

Rissagas: un fenómeno marino extremo en Baleares

Las rissagas son variaciones transitorias y extraordinarias del nivel del mar, que pueden alcanzar hasta dos metros de amplitud en pocos minutos (en ocasiones puntuales, más), especialmente en algunas calas y puertos de las Islas Baleares.

El caso más conocido y estudiado es el del puerto de Ciutadella (Menorca). En una rissaga intensa, el nivel del agua desciende bruscamente, dejando prácticamente vacío el puerto en las zonas menos profundas. Esta retirada repentina puede provocar graves problemas a las embarcaciones. Minutos después, el agua regresa con fuerza, y las embarcaciones sufren daños al chocar entre sí o contra los muelles.

Variación del nivel del mar de hasta 1,7 metros en 10 minutos, seguida de 3 oscilaciones más, de 1,3, 1 y 0,75 metros, en el puerto de Ciutadella (Menorca) durante la madrugada del 29 de abril de 2013.

En los casos más comunes, las oscilaciones del nivel del mar varían entre 60 y 120 centímetros, con un período aproximado de 10 minutos, aunque en episodios extremos se han registrado fluctuaciones de hasta 4 metros.

Este fenómeno suele presentarse principalmente en primavera y verano. Actualmente, AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) publica avisos de rissaga en Baleares cuando existe riesgo, especialmente para el tráfico portuario y la seguridad de las embarcaciones.

Variación del nivel del mar de hasta 90 cm, en 10 minutos, en el puerto de Ciutadella (Menorca) durante la mañana del 7 de junio de 2019.

La rissaga más devastadora registrada en Ciutadella (Menorca) ocurrió el 15 de junio de 2006. Provocó oscilaciones del nivel del mar de hasta 4 metros en cuestión de minutos, causando un desastre náutico sin precedentes en la isla.

Un repentino cambio en la presión atmosférica provocó una onda marina que, al entrar en resonancia dentro del angosto puerto de Ciutadella, incrementó notablemente su fuerza. El agua se retiró con rapidez, dejando numerosas embarcaciones encalladas en el lecho del puerto. Poco después, el mar regresó con violencia, haciendo que las embarcaciones colisionaran entre sí y contra los muelles. Más de un centenar de embarcaciones sufrieron daños, y 35 de ellas acabaron hundidas.

Tormentas de finales de verano

Durante los meses de verano, las precipitaciones son escasas en las Islas Baleares. Por ejemplo, según los datos climáticos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), en el puerto de Palma solo se registra, de media, un día de lluvia en julio (con más de 1 mm de precipitación), dos días en agosto, pero al llegar septiembre, la cifra sube a cinco días, y en octubre, a siete días.

A finales de verano —especialmente durante los últimos días de agosto y en septiembre— y a comienzos del otoño, aumenta el riesgo de tormentas con aparato eléctrico y fenómenos asociados como granizo.

En estos períodos, se recomienda:

• Seguir las previsiones meteorológicas diarias, especialmente los avisos por tormentas y lluvias intensas.

• Tomar precauciones anticipadas si se realizan actividades al aire libre o en el mar.

• Utilizar aplicaciones móviles con radar meteorológico para monitorizar en tiempo real la evolución de tormentas y chubascos, lo que permite actuar con rapidez ante cambios bruscos del tiempo.

Sigue leyendo para conocer en detalle todo lo relacionado con la metereología de la mano de nuestro experto Enric Agud:

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